El hotel Bakearen Txokoa al atardecer: edificio compacto de madera oscura y zócalo de piedra, con tejado a dos aguas, entre robles muy grandes sobre hierba segada. Un camino de gravilla clara en curva lleva hasta la entrada iluminada.

Laukariz · Mungia · Bizkaia

Aquí no necesitas que nadie te acompañe.

Hotel inclusivo de 16 habitaciones entre robles · Laukariz, Mungia · Abrimos en enero de 2028

  • 16habitaciones con nombre propio
  • 9con círculo de giro de 1,80 m
  • 0escalones en todo el complejo
  • 2 mde ancho en todos los caminos
  • Gratisfurgoneta adaptada desde el aeropuerto

Un lugar que descansa contigo

Bakearen Txokoa significa «el rincón de la paz». Haritzen Artean, «entre robles». Está en Laukariz, a cinco minutos de Mungia y a veinte del aeropuerto de Bilbao, en una finca de robles adultos donde la hierba se siega y el silencio se escucha.

Es un hotel para todo el mundo: parejas, familias, personas que viajan por trabajo, personas con movilidad reducida, personas ciegas o con baja visión, personas sordas, personas con discapacidad intelectual. No hay una «zona adaptada»: el hotel entero está hecho para que nadie necesite pedir ayuda.

El hotel visto desde el claro del robledal: robles muy grandes y separados sobre hierba segada, el edificio de madera oscura y piedra al fondo con las terrazas de las habitaciones encendidas.

Nació accesible, no se adaptó después

Cada medida se decidió en el plano, no en la obra. Por eso la accesibilidad no se ve: está en todas partes.

Un robledal, no un hotel con jardín

3.300 m² de robles adultos sobre hierba segada. El hotel es pequeño a propósito: dieciséis habitaciones y silencio.

Accesibilidad que puedes comprobar

Publicamos anchos, alturas, giros y pendientes. Lo que decimos se puede medir.

El hotel al fondo de un camino de gravilla clara que serpentea entre robles muy grandes, al atardecer, con las ventanas encendidas.

Entre robles, a cinco minutos de Mungia y a veinte del aeropuerto.

Pensado para ti

No hay una «zona adaptada». El hotel entero está hecho para que nadie tenga que pedir ayuda. Esto es lo que encontrarás según cómo viajes.

Si vas en silla de ruedas

Nueve habitaciones con giro de 1,80 m en dormitorio y baño, ducha a ras con asiento, grúa de transferencia, piscina con grúa, caminos de 2 m sin un resalte y furgoneta con rampa.

Si eres ciego o tienes baja visión

Señalización en braille y relieve en cada puerta y cabecero, itinerario podotáctil, contrastes altos, carta de desayuno en braille, perro guía bienvenido y esta web leída por lectores de pantalla.

Si eres sordo o tienes hipoacusia

Avisos luminosos de timbre y alarma en la habitación, bucle magnético en recepción y pabellón, personal con lengua de signos básica y terapia de sonido que se siente con el cuerpo.

Si tienes discapacidad intelectual o autismo

Pictogramas, lectura fácil, rutinas claras, espacios tranquilos sin ruido, pintura terapéutica y yoga con profesionales formados. Y tiempo: aquí nadie tiene prisa.

Si eres mayor o te cansas al andar

Ascensor, bancos cada cincuenta metros en el bosque, camas a 50 cm, duchas con asiento y un spa de agua salada que descarga las articulaciones.

Si vienes en familia o cuidas de alguien

Mientras unos pintan o hacen yoga, otros descansan en el spa. Quien cuida también necesita parar: aquí se puede.

Si vienes en pareja

Silencio, una terraza al robledal, desayuno sin hora y el spa en turno privado para dos.

Si trabajas desde donde quieras

Escritorio, fibra, café hasta las once y un bosque para cuando cierras el portátil. Siete noches o más, con un 20 % menos.

Ver la ficha de accesibilidad →

Bakearen en cuatro minutos

Un recorrido por el hotel contado con calma: la llegada, las habitaciones, el baño, el camino del silencio, las experiencias y el spa. Con subtítulos y transcripción.

Voz en castellano. Subtítulos en el idioma de esta página.

Leer la transcripción

A ver, pensemos en esto un momento. ¿Qué pasaría si el descanso, el de verdad, el que te resetea, estuviera al alcance de todo el mundo? Sin peros.

Pues de eso va esto. Bakearen Txokoa, que en euskera significa, literalmente, el rincón de la paz. Un pequeño hotel rural en mitad de un robledal de Laukariz, en Mungia, a diez minutos del aeropuerto de Bilbao.

Y aquí viene lo importante: no es un hotel adaptado después. Es un hotel que nació así, pensado desde el minuto cero para las personas con discapacidad y para sus familias. Su lema lo dice todo: donde el descanso es para todos. Y ojo, que esto no es un eslogan de marketing. Es la base de todo: cada ladrillo, cada actividad, cada decisión.

Vamos a empezar por donde empieza el viaje. Porque para muchas familias lo difícil no es el destino, es todo lo que hay que organizar para llegar. Pues bien: la furgoneta adaptada del hotel os recoge gratis en el aeropuerto y os deja en la puerta.

Y cuando queráis bajar a Mungia, al centro de salud, a las tiendas o a tomar algo, también os lleva. Sin depender del transporte público. Esto es inclusión real: que todo sea fácil desde el segundo uno, antes incluso de pisar el hotel.

Y otro detalle que cambia mucho las cosas: en el hotel hay grúas de transferencia y sillas de ducha para quien las necesite. No hace falta cargar con todo desde casa. Está aquí, preparado.

Recepción a nivel, pasillos de metro ochenta, ascensor y ni un solo escalón en todo el complejo. Se entra y se circula sin pensar en ello.

Dieciséis habitaciones, treinta y dos plazas. Pocas, a propósito. En todas puede girar una silla de ruedas, y nueve son adaptadas de verdad, con el giro de un metro ochenta en dormitorio y baño que exige la normativa de Euskadi, la más estricta que hay.

Y los baños, que esto me parece genial: aquí la accesibilidad se vuelve invisible. Ducha a ras, barras que forman parte del diseño, asiento que se pliega y casi no se ve. Un baño bonito, sin aspecto de hospital, para cualquiera.

Y las habitaciones del jardín se abren de par en par: el bosque se mete dentro. Cierras la puerta y solo tienes robles delante.

Ahora, salgamos fuera. El camino del silencio recorre todo el robledal: metro y medio de ancho, suelo continuo, sin un resalte. Da igual si vas en silla, con muletas o empujando un carrito: el bosque entero es tuyo. Y hay un sueño detrás: que algún día este camino llegue paseando hasta Mungia.

Pero Bakearen Txokoa no es solo paredes y diseño. La magia de verdad está en lo que se vive aquí. Pintura terapéutica, en un espacio de madera con luz natural, pensada para personas con discapacidad intelectual y con autismo: un lugar sin prisas para expresarse con el color.

Yoga adaptado para todos los cuerpos, también desde la silla. Meditación debajo de un roble centenario.

Terapia de sonido con el rumor del salto de agua de fondo. ¿Suena bien, verdad?

Y luego está el árbol de los deseos, uno de los robles más viejos del bosque, con su buzón de madera a la altura de cualquiera. Parece una tontería, pero crea un vínculo con el sitio muy chulo.

Y si quedaba alguna duda, el spa. Piscina terapéutica de agua salada, más suave para la piel y las articulaciones, con grúa de acceso al agua. Sauna, cabina de masajes. Todo, absolutamente todo, para disfrutarlo al cien por cien sin tener que pedir ayuda. Y no solo para quien tiene una discapacidad: también para quien le acompaña y le cuida cada día, que también necesita parar.

Esa es la idea para las familias. Mientras unos pintan o hacen yoga, otros descansan en el spa o pasean. Y cuando apetece, se comparte todo. Que nadie tenga que preocuparse de nada.

Y para las asociaciones, un destino cercano para salidas de día y estancias de grupo, con la furgoneta, las grúas y todo el equipo preparado desde el primer minuto.

Al final, después de ver todo esto, queda una pregunta en el aire. Porque Bakearen Txokoa es más que un hotel: es un modelo. ¿Y si este nivel de inclusión, de buen gusto y de respeto por el entorno no fuera la excepción, sino la norma?

Bakearen Txokoa. Donde el descanso es para todos. Nos encantaría construirlo con vosotros.

Un día en Bakearen, sin que nadie te acompañe

Así es el recorrido completo. Cada paso está pensado para hacerse solo, si así lo quieres.

  1. Llegas

    La furgoneta adaptada te recoge gratis en el aeropuerto de Bilbao y te deja en la puerta. Dos plazas de aparcamiento de 3,50 m si vienes con tu coche.

    La furgoneta adaptada de Bakearen Txokoa, marrón oscuro con el logotipo del roble, en la terminal del aeropuerto de Bilbao al atardecer: una persona en silla de ruedas sube por la rampa trasera ayudada por una conductora de uniforme negro, mientras una pareja con maletas espera para subir.
  2. Entras

    Puerta automática de 1,20 m, recepción a 80 cm con bucle magnético, pasillos de 1,80 m, ascensor con voz y braille.

    Recepción del hotel: mostrador bajo de madera, suelo continuo de piedra clara, luz cálida y el robledal al fondo a través de la cristalera.
  3. Descansas

    Tu habitación tiene nombre, una frase en el cabecero y una placa en braille. Cama de 1,80 m, baño abierto y sin escalón, terraza o balcón al robledal.

    Habitación Lurra del hotel Bakearen Txokoa: cama grande con manta y cojines en tono arena y tierra, cabecero de madera con el nombre «LURRA», la frase «Pisa despacio, la tierra te sostiene.» y una placa en braille sobre una franja de piedra iluminada. Gran cristalera abierta a los robles y a la hierba, con la luz cálida del atardecer entrando en la habitación.
  4. Te duchas

    Ducha a ras de suelo con asiento abatible y barras que forman parte del diseño. Silla de ducha y grúa disponibles sin coste. Un baño bonito, sin aspecto de hospital.

    Baño abierto de una habitación: ducha a ras de suelo con asiento abatible y barras, lavabo de obra sin pedestal con espejo inclinable, inodoro con barras a ambos lados; madera cálida y piedra clara.
  5. Te bañas

    Piscina terapéutica de agua salada a 33 °C con grúa de acceso, sauna seca, sauna turca con mentol y tumbonas de piedra caliente.

    Piscina de agua salada del spa, con el agua iluminada, una grúa de acceso junto al borde y luz cálida indirecta en las paredes de piedra y madera.
  6. Paseas

    El camino del silencio recorre todo el robledal: 2 m de ancho, suelo continuo, bancos y balizas de luz cálida. El bosque entero es tuyo.

    Una persona en silla de ruedas recorre sola un camino de gravilla clara en curva, entre robles, hacia el hotel iluminado al fondo.
  7. Desayunas

    En el pabellón acristalado, mirando a los robles, con pan del día y producto local. Y mañana, otra vez.

    Pabellón de desayunos acristalado al amanecer: varias mesas de roble macizo con manteles de lino, sillas de madera, cerámica artesanal, pan de hogaza, fruta y zumos. Un hombre y una mujer toman café en primer plano; al fondo una pareja mayor, y en el centro una mujer en silla de ruedas desayuna con su acompañante. Tras el cristal, robles grandes y hierba con la luz dorada de la mañana; a la derecha, un aparador de madera con fruta y una persona sirviéndose café.
Terraza privada de una habitación de la planta jardín: tarima de madera a ras del suelo interior, dos butacas de madera y el robledal a dos pasos, con luz dorada.

Cierras la puerta y solo tienes robles delante.

Habitaciones

Dieciséis habitaciones, dieciséis nombres

Cada habitación lleva el nombre de algo que vive en este bosque, una frase en su cabecero y una placa en braille. Las de sótano y planta baja abren a una terraza o un balcón; las de la planta alta, a un gran ventanal bajo las vigas.

Spa

El spa

Piscina de agua salada con grúa, sauna seca, sauna turca con mentol, tumbonas de piedra caliente y una cabina de masajes. Vestuario con taquillas bajas y baños adaptados, sillas de ducha y suelo continuo sin un solo escalón.

Piscina de agua salada del spa, con el agua iluminada, una grúa de acceso junto al borde y luz cálida indirecta en las paredes de piedra y madera.

Desayunos

Desayunar mirando a los robles

El pabellón acristalado se abre al bosque. Producto local, pan del día y mesas a las que se llega sin ayuda.

Pabellón de desayunos acristalado al amanecer: varias mesas de roble macizo con manteles de lino, sillas de madera, cerámica artesanal, pan de hogaza, fruta y zumos. Un hombre y una mujer toman café en primer plano; al fondo una pareja mayor, y en el centro una mujer en silla de ruedas desayuna con su acompañante. Tras el cristal, robles grandes y hierba con la luz dorada de la mañana; a la derecha, un aparador de madera con fruta y una persona sirviéndose café.

Experiencias

Experiencias

Yoga adaptado, pintura terapéutica, meditación bajo el roble, terapia de sonido junto al agua y el camino del silencio.

Grupo haciendo yoga en un claro del bosque al atardecer: varias personas en esterillas y dos en silla de ruedas, con los brazos levantados hacia la luz que entra entre los robles.

Estancias largas

Estancias largas y trabajo

Para nómadas digitales y estancias de siete noches o más: escritorio, fibra, silencio y un bosque para cuando cierras el portátil.

Habitación Aire preparada para estancias largas: una mujer trabaja con un portátil en un escritorio de madera junto al ventanal, con la cama de manta azul detrás y las vigas vistas del techo.

Accesibilidad

Accesibilidad verificable

No decimos «accesible» y ya. Publicamos las medidas: anchos de paso, alturas, círculos de giro, pendientes. Así puedes decidir por ti.

Baño abierto de una habitación: ducha a ras de suelo con asiento abatible y barras, lavabo de obra sin pedestal con espejo inclinable, inodoro con barras a ambos lados; madera cálida y piedra clara.
Vista aérea del complejo al anochecer: el hotel iluminado entre robles, el estanque con su cascada y los caminos marcados por balizas de luz cálida.

¿Y si no fuera la excepción, sino la norma?

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